Un futuro con rostro de mujer

El 8 de marzo celebramos, un año más, el Día Internacional de la Mujer.
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El 8 de marzo celebramos, un año más, el Día Internacional de la Mujer. Y en este 2021 celebramos el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán, gran precursora de los derechos de las mujeres y del feminismo. No hay que olvidar que, gracias a ella, como consejera de Instrucción Pública, a partir del 8 de marzo de 1910 la mujer pudo acceder a la Enseñanza Superior en España en igualdad de condiciones que el hombre. En aquel momento que la mujer estudiara no estaba prohibido por la ley, ciertamente. Y no lo estaba, sencillamente, porque nadie se podía imaginar que una mujer quisiera estudiar, y, lo que es aún peor, que necesitara hacerlo para amoldarse a lo que los cánones establecían como buena madre y esposa ejemplar. Y, como se sabe, no hay que legislar sobre un asunto que ni siquiera se concibe. Pardo Bazán puso, así, en negro sobre blanco, el primer eslabón de una larga cadena de mujeres que vendrían después que, con el tiempo, lograron que se considerase la educación de la mujer como un derecho propio, como una reivindicación de los valores feministas. Se cumplen también, además, 90 años del reconocimiento del voto femenino en España, gracias a Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent, figuras clave del sufragismo en nuestro país.

Hoy en día esta consideración nos parece remota, casi increíble. Que no se considerase la educación formal como el vehículo primordial de la realización de la mujer, que simplemente debía atenerse a ser buena mujer, y mejor esposa, y complacer así al marido, y al conjunto de los hombres en general, en sus labores, siempre reducidas, ocultas y, cuanto menos, desprestigiadas.

Algo más de cien años después debemos seguir trabajando, día a día, por la plena igualdad del hombre y la mujer. Queda mucho todavía por hacer. La mejora de las condiciones laborales de la mujer, en igualdad de oportunidades, la rotura de los techos de cristal, el reconocimiento social del papel principal todavía de la mujer en la ética de los cuidados, que está aflorando de forma especial en este tiempo de pandemia y crisis sanitaria, así como la repercusión que tantas mujeres han tenido en la educación formal e informal de nuestras hijas e hijos, o las brillantes carreras académicas y científicas que tienen rostro de mujer, en el deporte, en la empresa, en la sociedad en su conjunto. El futuro tiene, sin duda, rostro de mujer.

El Partido Socialista Obrero Español siempre ha enarbolado la bandera de la igualdad entre hombres y mujeres. Podemos sentirnos orgullosos al decir que somos el partido que más ha trabajado y conseguido para alcanzar la igualdad plena entre hombre y mujeres. Pero no podemos sentirnos satisfechos. Aún no. Aún hay mucho por hacer. Y más en estos tiempos, cuando posturas ideológicas machistas han vuelto a entrar, sin rubor y sin pudor, de lleno en nuestras instituciones, con discursos que creíamos ya superados. Sabemos que ganaremos esta batalla, que ya no es solo ideológica, sino de sentido común. Y sabemos que lo haremos precisamente porque contamos con el respaldo y el apoyo de todos, hombres y mujeres, democráticos sin distinción, para lograrlo.

 

Artículo de opinión publicado en: Revista Informativa Municipal 360y5 Tres Cantos (n. 136 / 2021), p. 24.

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