Patinetes en Tres Cantos: crónica de un desastre anunciado

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Aún tenemos aquellas imágenes en la cabeza. El alcalde, con unos cuantos concejales del PP, haciéndose las fotos de rigor cuando llegaron los primeros patinetes a Tres Cantos. Todo eran sonrisas, porque llegaban los patinetes de Lime (empresa que vino de la mano de un directivo, exconcejal del PP) para, y es literal, «cambiar la movilidad de la ciudad». Y vaya si lo hicieron. Era el 13 de septiembre de 2019.

Lo que pasa es que no lo hicieron para bien. Porque, en cuanto empezamos a indagar sobre el funcionamiento de este servicio, nos empezamos a llevar unas cuantas sorpresas. Los patinetes campaban a sus anchas por la ciudad, pero no pagaban ni un solo céntimo por utilizar la vía pública. Así que preguntamos y se nos dijo que aquello iba a ser un proyecto piloto para comprobar si realmente eran efectivos y ayudaban a mejorar la movilidad en el municipio, haciéndola más sostenible.

Sabiendo ya que no pagaban ni un céntimo, preguntamos también por algo que nos parecía fundamental: la seguridad. Porque empezamos a comprobar, y no solo nosotros, sino también todas las vecinas y vecinos, que nos enviaban fotos y comentarios, que no estaban bien aparcados, que colapsaban algunas aceras, cuando no estaban tirados por la vía pública, causando tropiezos, accidentes, molestias. Parecía que aquello no tenía ningún control. Y es que no lo tenía, la verdad.

            Los patinetes no lograban convivir con el resto de vehículos de movilidad sostenible. Nos preocupaba mucho saber de quién era la responsabilidad en el caso de que hubiera algún accidente, y, tras preguntarlo, nos dijeron que ese seguro deben tenerlo las empresas de patinetes.

            Luego nos enteramos de que los patinetes no solo se utilizaban sin control alguno, sino que no había licencia alguna para llevar a cabo ese proyecto piloto. Lo único que tenían era un acuerdo verbal con la concejala. ¡Un acuerdo verbal! Luego, después de mucho insistir y de pedirle al secretario del Ayuntamiento un informe jurídico, se dejó a las claras que se necesitaba una autorización para implantar este servicio de patinetes, y que el acuerdo verbal que se estableció no servía de nada.

            Otra irregularidad más. Pero no iba a ser la única. Porque, también por nuestra insistencia, descubrimos que incluso a las empresas no se les exigía, desde el Ayuntamiento, el cumplimiento de la normativa de la DGT en cuanto a limitación de potencia y velocidad alcanzada de sus vehículos. Simple y llanamente la concejal responsable no controlaba a las empresas para el cumplimiento de esta normativa de la DGT. Mano ancha. Anchísima.

            Y, ¿por qué no han puesto nunca trabas a estas empresas? Esta es la pregunta del millón. Y es que el último episodio, por ahora, de este desastre anunciado, es que la concejal de Seguridad y Movilidad, en el mismo medio en el que puedes, lector, lectora, leer esta tribuna abierta, aseguró, en una entrevista, que las empresas van a dejar de prestar el servicio tras haber llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento. ¡Ah! Y porque se acababa un proyecto piloto que nunca existió como tal. ¿Dos años de proyecto piloto? ¿En serio? Lo único cierto es que el Ayuntamiento les ha revocado la autorización demanial que tenían. Así de claro. Lo que no sabemos todavía es exactamente por qué. Bird, una de las empresas, llegó a decir en su app que era por «incumplir la normativa del Ayuntamiento». Pero no ha habido cambio alguno en la normativa que justifique este cese de actividad…

            Una vez más, hemos pedido toda la documentación necesaria, pero solo nos han puesto pegas para conseguirla, no son nada transparentes. Ellos, que presumen de transparencia, poniendo palos en las ruedas a nuestra labor de fiscalización de lo que hacen. Se ve que están hartos de que estemos destapando todas las irregularidades con el tema de los patinetes. Tanto como nosotros de que hagan lo que les dé la gana, como si la ciudad fuera suya. Hay precedentes. Véase las canoas y barcas en el lago, que estuvieron funcionando durante meses sin que hubiera ni siquiera un acuerdo firmado con el Ayuntamiento. Otra vez una empresa (porque ni siquiera era un club deportivo inscrito en Tres Cantos) lucrándose de nuestro lago central sin reportar un solo céntimo a las vecinas y vecinos de Tres Cantos.

            Trabajan para ellos y para defender los intereses de los suyos. Y no se lo vamos a consentir. Sin duda, el tema de los patinetes en Tres Cantos es la crónica de un desastre anunciado. Y mucho nos tememos que todavía no hemos llegado al fin de la película. Cojan las palomitas, porque el asunto, desgraciadamente, es de película.

(Artículo de opinión publicado en Tribuna Abierta de Soy.De)

Grupo Municipal Socialista de Tres Cantos

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