Charlamos con el presidente del Grupo Literario Encuentros en el año en el que se cumplen tres décadas desde que un grupo de amigos que leían juntos poesía fundara esta asociación, ya convertida en referente de la vida cultural de Tres Cantos

«Hacemos actividad literaria, pero no somos un club de lectura», matiza Manuel Jiménez, presidente del Grupo Literario Encuentros, al inicio de la entrevista que le hacemos coincidiendo con el treinta aniversario de la constitución formal de la asociación. Hecha esta aclaración, le preguntamos por los objetivos del grupo, a lo que Manuel no duda en contestarnos con su lema: «Promover, difundir y fomentar la cultura». La asociación, erigida en un referente del panorama intelectual de Tres Cantos, surgió con «un grupo de amigos que, sentados en un banco del parque, leían poesía». Décadas después, Encuentros, como se conoce popularmente al grupo, ha diversificado sus actividades hasta convertirse en un espacio multidisciplinar cuya principal actividad es la conferencia que imparten puntualmente cada semana desde 1995; tan sólo la pandemia y unas obras de remodelación en la Casa de la Cultura los obligaron a suspender los eventos presenciales. Cuentan con un aforo medio de cerca de cuatro decenas de personas, aunque en ocasiones la asistencia ha llegado a desbordarles, como en la sesión que organizaron recientemente con estudiantes de la Universidad de Granada en torno a los sucesos del 68; «Vivimos las mismas experiencias», nos cuenta Manuel al rememorar unos años en los que él estudiaba en la Complutense. Recientemente, por citar sólo algunas sesiones, han hablado de biología, de historia, de la invención de la imprenta, del lenguaje cinematográfico, de memoria histórica o de música en la antigüedad. A veces, cuentan con colaboradores externos de gran prestigio, como los escritores Sergio del Molino, Fernando Valladares, Sergio Ramírez (premio Cervantes) o Luis García Monter; músicos de la talla de Joaquín Díaz o Fernando Ortiz; y profesores de la Autónoma y la Complutense. Manuel nos cuenta que, sin embargo, lo más frecuente es que sean sus propios asociados los que den las sesiones. «Somos polivalentes», afirma, «lo mismo podemos contar con un ingeniero que nos habla sobre figuras del humanismo que con un historiador encuadrando históricamente la pintura de Goya, un arqueólogo glosando la figura de Pérez Galdós, un médico hablando sobre poblamientos ibéricos o profesores de instituto desarrollando cualquier tema literario de interés. Contamos con asociados muy variados y muy interesados por distintas facetas de la cultura y del conocimiento».

La actividad de Encuentros no sólo se reduce a las sesiones que imparten todos los miércoles en una sala de la Casa de la Cultura para la que reclama mejoras: «Aunque sólo sea un equipo audiovisual más moderno», nos dice mientras imagina cómo esto mejoraría las prestaciones del espacio que también emplean muchas otras asociaciones. Año tras año, el grupo participa en la Feria del Libro que organiza el Ayuntamiento compartiendo caseta con la Asociación de Vecinos, entidad con la que igualmente colaboran, entre otras cosas, en sus cinefórums. Este año contarán con la presencia del joven poeta Mario Obrero. Siguiendo esta vocación literaria, Encuentros también participa, junto con asociaciones de Miraflores de la Sierra y Soto del Real, en la organización del certamen Allende Sierra, al que se presentan más de un centenar de relatos desde varios pueblos de la sierra norte de Madrid. Y hay más: semestralmente, el grupo publica una revista cultural, y hasta el año pasado editaban anualmente un libro cuyo contenido incluía artículos culturales, ensayos, poesía y relatos breves.

Encuentros surgió cuando «Tres Cantos ni tan siquiera era una ciudad», y ahora el suyo es un nombre plenamente reconocible en el ecosistema cultural del municipio y colabora con varias asociaciones locales: la de Vecinos, sí, pero también otras como la Plataforma por el Entorno Natural de Tres Cantos, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui – a cuya presidenta Manuel reconoce en la entrevista del último número de En positivo –ola Universidad Popular Carmen de Michelena, con la que tienen relaciones desde sus inicios. «Tenemos mucha actividad social», cuenta mientras confiesa el principal reto del grupo: atraer a los jóvenes. Manuel nos habla del esfuerzo de difusión que realizan, con anuncios en los centros culturales de la localidad y en las redes sociales, pero admite lo difícil de llegar a las generaciones más jóvenes y la preocupación que ello les suscita. «Siempre que en nuestros actos vemos gente desconocida, nos ponemos muy contentos.» Y es que igual que una vez la sala que usaban en la Casa de la Cultura se les quedó pequeña y tuvieron que pasar desde entonces sus eventos a otra con mayor capacidad, Manuel ríe al admitir que ojalá les volviera a ocurrir. De una forma u otra, de cara al futuro, el presidente de Encuentros no duda al identificar su objetivo: «Seguir con la actividad, que no decaiga». Organizar un calendario de sesiones tan completo y variado como el suyo, nos cuenta mientras saca de su carpeta y nos muestra el del primer trimestre de 2025, es una labor complicada. «Andamos siempre con el lazo» para intentar captar a ponentes para las conferencias, explica Manuel.

Con esa meta en mente, ya preparan el evento por el Día de la Mujer, que este año, como los anteriores, buscará poner en su justo lugar a mujeres durante demasiado tiempo silenciadas y que, no obstante, tanto aportaron a la cultura o la ciencia.

Manuel nos cuenta otra de las actividades estrella de Encuentros: sus viajes. «Nuestra labor es siempre cultural», aclara antes de relatarnos sus últimas excursiones, que han llevado a los socios del grupo a las Merindades, germen de Castilla, o al pueblecito de Burgos donde dio clase Antoni Benaiges, el profesor republicano represaliado por los insurrectos tras el golpe de Estado de 1936 y que inspiró recientemente la cinta El maestro que prometió el mar.

Treinta años después de la constitución formal de Encuentros, cuyo primer presidente fue Juan Bartolomé Pinar, jefe de la estación de Renfe convertido en icono de la cultura de Tres Cantos, Manuel nos reconoce orgulloso lo mucho que el grupo ha aportado al panorama asociativo de la ciudad. «Tenemos actividades muy interesantes», remata su actual presidente al tiempo que nos habla de la inmensa y rica vida cultural de Tres Cantos, cuente a veces con más o menos apoyo por parte de las autoridades, y a la que sin duda tanto ha contribuido un grupo cuyo nombre, «Encuentros», nos evoca a unos amigos que, hace ya tantos años, leían juntos en el banco de un parque.

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