Desde hace ya unos años venimos denunciando desde el Partido Socialista la oferta de ocio que el equipo de Gobierno del Partido Popular está ofreciendo a nuestros jóvenes. Y más concretamente a las fiestas hasta la madrugada que el equipo de gobierno ofrece en distintas fechas de nuestro calendario: Carnaval, Ola Septiembre o Halloween.


El año pasado la fiesta de Halloween terminó con la intervención de los antidisturbios de la Guardia Civil ante la falta de previsión que el equipo de gobierno tuvo, desoyendo todas las indicaciones de los técnicos municipales. Es cierto que, como suele ocurrir, desde este hecho el Partido Popular se ha esforzado por ofrecer más seguridad en las fiestas, pero son actividades que no tienen demasiado sentido en la forma y en el fondo, siendo muy mejorables.

La mayoría de los jóvenes que acuden a estas fiestas lo único que hacen es disfrutar de su tiempo libre en compañía de sus amigos y amigas, y de manera responsable. Aunque también nos encontramos con otros muchos que buscan el amparo de estos eventos para sobrepasar los límites de lo legal.

Estas fiestas arrojan un balance negativo en forma de atención de jóvenes, muchos menores, por intoxicación etílica. Otras muchas por cortes y contusiones como consecuencia de caídas y peleas. Numerosos hurtos y robos con intimidación, incluso agresiones sexuales y violaciones, que aunque en número muy reducido son enormemente preocupantes.
Los dispositivos de seguridad y sanitarios están para evitar y atender estos altercados, y cumplen muy bien con la tarea encomendada. Pero el problema es de fondo, y ahí el equipo de gobierno del Partido Popular no está cumpliendo con sus obligaciones.

El problema es que en todos estos eventos se está permitiendo la realización de un macro botellón en el recinto ferial. A pesar de que la ley es clara en cuanto al consumo de alcohol en la calle. Se permite el botellón en las inmediaciones de estos eventos. Esto provoca un amparo institucional que es muy peligroso. Primero porque el hecho de ser un botellón “legal” se produce un efecto llamada a gente que baja a las inmediaciones de la fiesta a hacer el botellón, sin intención de entrar en la fiesta organizada y controlada por el Ayuntamiento y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
 
Este batiburrillo de gente atrae a menores que sin querer entrar en la fiesta, ya que entonces deberían hacerlo con un adulto, se amparan frente a sus padres en la organización del Ayuntamiento pero donde el Ayuntamiento no tienen ningún control sobre lo que hacen. También atrae a grupos organizados que vienen directamente a delinquir amparados por la multitud. La Policía Local y la Guardia Civil, trabajan a destajo en cada evento para impedirlo, pero es tal la afluencia de gente, que en muchas ocasiones es imposible controlarlo del todo. Por último, prolongar la fiesta hasta las cinco de la mañana ofrece la posibilidad de que cuando toda la oferta de ocio privada en Tres Cantos, Madrid y alrededores cierra, en Tres Cantos, sigue “abierta” por lo que suele haber un aluvión de gente a partir de las 2:30 y 3:00 de la mañana.

La cuestión de fondo, repetimos, y donde pedimos al equipo de gobierno que se pare a reflexionar, es que un Ayuntamiento no puede ofrecer como alternativa de ocio para los jóvenes la legalización de un botellón con música gratuita hasta las 5 de la mañana. Hay muchas actividades que ofrecer a los jóvenes más allá de una fiesta.

Nosotros en nuestro programa electoral llevábamos la propuesta de realizar conciertos en los que poder promocionar a las bandas locales y que junto a grupos más consolidados y atractivos ofrezcan una alternativa cultural a la mera fiesta, que ya tienen una oferta amplia en el ámbito privado. Si estos conciertos se combinan con un horario racional, donde el evento se termina y no se continúa hasta la madrugada. Y sobre todo si se aplica la ley y no se permite el botellón en las inmediaciones, tendremos alternativas de ocio que realmente sean alternativas saludables y seguras para nuestros jóvenes.