Los tabúes siguen rodeando la problemática del suicidio pese a ser, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mayor problema de salud pública en Europa. En el mundo muere una persona cada 40 segundos por esta causa, superando a las muertes causadas por la guerra y por los homicidios. En España, en 2017, se suicidaron 3.679 personas, una media de diez al día, según el INE. Y pese a que la mortalidad por suicidio es la primera causa de muerte no natural en nuestro país y duplica la relativa a los accidentes de tráfico, pocas veces aparece en los medios de comunicación.

El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida o han tratado de hacerlo y, por lo tanto, no reciben la ayuda que necesitan. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. Es importante aumentar la sensibilidad de la comunidad y avanzar en la prevención del suicidio.

Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, y transexuales.

La sociedad actual resulta un caldo de cultivo para que se produzcan suicidios de menores debido a cuestiones como la falta de valores, la competitividad o los modelos de exigencia desproporcionados, además del acoso escolar, que hoy en día se mantiene las 24 horas debido a la conexión a las nuevas tecnologías. La concienciación primero a la sociedad y la formación a todos los profesionales, desde policías, bomberos o profesores para saber cómo actuar con respecto a las conductas suicidas de menores consideramos que son esenciales

Creemos que Tres Cantos, ciudad abierta, moderna y solidaria, debe ser pionera e implementar un Plan local de prevención al suicidio que sirva de referente en nuestro país.

El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, para el desarrollo de un Plan eficaz junto a las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, comercio, policía, protección civil, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.

Por todos los motivos expuestos, el Grupo Municipal Socialista solicita la aprobación al Plenos Municipal de los siguientes acuerdos:

  1. Aprobar el inicio y desarrollo del Plan Local de Prevención del Suicidio.
  2. Disponer del Plan a lo largo de 2020
  3. Destinar una partida presupuestaria de 10.000 euros para su realización e implementación.
  4. Tras su aprobación en el pleno,  se llevará  a la Comisión Informativa de Personas para su análisis y puesta en marcha.