Hablamos en el último pleno del mes de febrero de las parcelas en el Nuevo Crecimiento de Tres Cantos, que se van a vender sin que nos informen de nada. Patrimonio municipal que se vende y no sabemos ni para qué van destinadas esas parcelas ni para qué se va a utilizar ese dinero. 

Al mismo tiempo, a dos meses de las elecciones municipales, vemos que se están acometiendo obras que no estaban previstas, lo que nos lleva a preguntarnos cómo van a quedar el patrimonio y los medios económicos para después de las elecciones , porque es fácil que el gobierno del PP se gaste más de lo que debe durante este periodo electoral.

Es un tema grave de cara al futuro, porque cuando se vende patrimonio municipal es para cubrir infraestructuras que se necesitan, pero nada sabemos de lo que se va a construir en esas parcelas. 

Llevamos años quejándonos hace años que hace falta un colegio, una escuela infantil y muchos recursos para dotar al Nuevo Tres Cantos. 

La transparencia brilla por su ausencia. Nos vamos enterando según va ocurriendo. Y cuando hablamos de transparencia, nos referimos no solo hacia los otros partidos políticos, sino hacia los ciudadanos a los que representamos todos los partidos de la oposición.

La gente se preocupa y se queja a través de las redes sociales de la falta de información. Como ejemplo, las cuatros pistas de tenis que se van a construir en la zona del PSV, detrás del Laura Oter. Una vecina se quejaba en Twitter: “Nos van a quitar la zona verde que teníamos, además del impacto acústico que puedan tener las pistas para las viviendas”. 

Se nota que estamos en plena época electoral y reina la improvisación para intentar ganar votos. Se están haciendo obras a diestra y siniestra, está la ciudad levantada. No hay más que ir a la estación de Cercanías, cuando las medidas de compatibilidad de las obras con el tránsito de esa zona no están contempladas. 

Todos tenemos claro que allí hay que hacer algo, con el embudo que se forma en horas punta, con tornos escasos.

Pero vemos las obras que se están acometiendo y nos preguntamos si es para mejorar algo la accesibilidad y la movilidad o simplemente para poner la pavimentación más bonita. Si es así, no tiene ningún sentido. Hay que hacer un proyecto para solucionar los problemas de la gente, no cambiar los colores de los baldosines. Siempre estamos primando el continente sobre el contenido. 

Si hay que reformar la estación, que se haga cuando se pueda, en agosto por ejemplo, pero las elecciones ya habrán pasado.