Al inicio del mandato se vislumbraban, al menos, dos grandes retos para nuestra ciudad: movilidad y vivienda. Pasados estos cuatro años, catalogarlos de grandes fracasos no es una exageración sino una realidad.

La movilidad, aunque suena a cajón de sastre, tiene un fuerte factor competencial para los ayuntamientos. Un factor de modelo de ciudad para el futuro. De las decisiones que se adopten hoy, dependerá la calidad y el bienestar del futuro. Pues esto, tan fácil de entender, les suena a chino al gobierno de local del Partido Popular

Si nos circunscribimos a la movilidad interna entre sectores, cualquiera que transite por Tres Cantos podrá comprobar que la circulación es desorbitada casi a cualquier hora del día, y más allá de las entradas y salidas de los colegios. Desplazarse por nuestro municipio es una tortura que no tiene alternativas. Y no porque no existan, sino porque la voluntad política del Partido Popular es dar prioridad absoluta al vehículo privado frente al peatón, la bicicleta o el transporte público. Ya comentó un miembro del gobierno que si por él fuera todo el que viene a Tres Cantos a trabajar le dejaría meter el coche en la puerta de su trabajo. Son estas mentalidades las que nos gobiernan y las que conducen a nuestra ciudad a un callejón sin salida, alejadas de los municipios que apuestan por un futuro más limpio, tranquilo y donde las personas ganan espacio a las máquinas.

El otro gran reto fracasado ha sido la vivienda. Y no lo digo solo por la gestión de las 1.000, que daría para rellenar toda la revista por su inoperancia, sus mentiras y su plegamiento a Fidere en contra de los vecinos y vecinas que allí habitan. Me refiero a que han cercenado las esperanzas de muchos jóvenes, familias monoparentales, divorciados, etc… que desean continuar viviendo en nuestro municipio cerca de sus padres, hijos o familiares, y que los desorbitados precios de las viviendas les empujan a buscar otros lugares. ¿Y qué hace el gobierno del PP? Nada, absolutamente nada. Ni una sola medida que ayude al acceso a una vivienda en nuestro municipio. Ni en régimen de alquiler y ni mucho menos de compra.

Siempre he defendido en estas páginas que a los políticos que gobiernan se les debe medir por las soluciones que ofrecen a los grandes retos que las ciudades demandan. Mantener limpias las calles y remodelar los sectores es algo que va de suyo, como limpiar su casa y tirar la basura. Por ello, si no son capaces de proyectar una ciudad abierta, sostenible y con futuro para sus habitantes dejarán un legado brillante de chapa y pintura pero con el motor gripado.