Como un barco a la deriva navega nuestro municipio con Jesús Moreno al timón. No existe planificación de la ciudad a más plazo que el de mañana. Con una oreja puesta en los fuegos que apagar a diario y un ojo en las elecciones de mayo de 2019. Una mirada cortoplacista, tan pobre por su falta de ideas y creatividad que ensombrece el potencial magnífico de la ciudadanía tricantina.

 

Cuando se le ha preguntado reiteradamente sobre el modelo de ciudad y, concretamente, sobre si existe un plan para el desarrollo del Nuevo Tres Cantos, no sabe qué contestar, a penas un ligero balbuceo acerca de ir capeando el temporal según vaya llegando. Que ya se verá.
Una muestra del despropósito al que nos conduce el alcalde sería la cesión gratuita de una parcela municipal valorada en más de 3 millones de euros para construir la tercera iglesia católica de nuestra ciudad. Que posiblemente sea muy necesaria en el nuevo crecimiento, no lo pongo en duda, o si, como diría Rajoy, pero un buen equipo de Gobierno no solo coloca una iglesia y con el resto no sabe qué va a hacer.
Ese templo religioso y católico debería formar parte de la planificación global del municipio junto a colegios, centro de salud, supermercados, bibliotecas, aulas culturales polivalentes, etc. Un desarrollo pensando en el futuro a medio y largo plazo de la ciudad. Bien construido y estructurado. Ajustado a los más altos estándares de eficiencia energética. Y, sobre todo, sostenible y medioambientalmente protegido.