En varias ocasiones he tratado el tema de la empresa Nuevo Tres Cantos, Fomento de la Vivienda y el Suelo, S.A. EMSV, y la necesidad de su cierre. La última vez que incidí en ello fue en julio del pasado año, en esa ocasión me preguntaba por qué a pesar del compromiso adquirido por toda la Corporación para el cierre de la empresa, el equipo de gobierno del Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos la seguían manteniendo en funcionamiento sin dar explicaciones, ni respondían cuando les preguntábamos si iban a cumplir el acuerdo alcanzado.

Esta empresa se creó en 2001 con capital íntegramente del Ayuntamiento tricantino y con un objetivo principal, proporcionar un instrumento para la gestión del suelo y la construcción residencial para abaratar el precio de la vivienda, un fin social. Objetivos que alcanzaban su máximo logro con el Plan General de Ordenación Urbana de Tres Cantos. Éste, aprobado en 2003, finalmente no recayó entre las actuaciones de la empresa.

  • En 2010 hubo la ocasión de construir 55 viviendas de promoción pública municipal, pero después de tres años no existió ni demanda ni financiación y el proyecto no se realizó. Las actividades que ha venido ejerciendo la EMSV han sido distintas al objetivo que propició su creación, y aunque no contravienen los estatutos de la empresa no requieren de la existencia de ésta para su realización.
  • Desde el Grupo Municipal Socialista venimos defendiendo desde hace años que el mantenimiento de la empresa es innecesario, solicitando en distintas ocasiones y foros el cierre de la EMSV. ¿Por qué?

–. El trabajo de la empresa es básicamente la subcontratación de otras empresas para los encargos que recibe del Ayuntamiento, lo que supone para esta Administración un coste sobrevenido al actuar como intermediaria. Desde el año 2013, cuando se solicitó por primera vez el cierre de la empresa mediante una moción en el pleno, hasta el año 2016 la EMSV ha costado a las arcas municipales 2.010.000€. Al mismo tiempo, estas subcontrataciones conllevan una menor transparencia que si se realizarán directamente por el Ayuntamiento.

–. Existe otro tipo de actividad que realiza la empresa, el asesoramiento al gobierno. Asesoramientos de distinta índole, urbanístico, de atracción de inversiones, planeamiento, etc., que son simplemente epígrafes de una relación anual de los que no se dá información. Finalmente se convierten en decisiones y actuaciones que realiza el gobierno sin informar previamente y de manera unilateral.

–. La liquidación presupuestaria de la empresa en 2016 ha alcanzado unas pérdidas acumuladas de – 365.000 euros.

–. El personal de la empresa ha sido elegido directamente por los distintos gobiernos sin que se hiciera público las capacidades que poseían para su designación. Una situación constatable cuando se reubicó en la EMSV, para puestos de dirección, a un concejal y dos cargos de confianza del gobierno al dejar sus labores en el Ayuntamiento.

–. La EMSV no cumple los objetivos para los que se creó, no tiene un fin social, no gestiona suelo, ni construye. Su actividad la puede asumir el propio Ayuntamiento sin el coste que supone la empresa y con mayor transparencia.

En el último trimestre del año 2015 la petición de cierre contó con el consenso de toda la Corporación, de hecho, como primer paso, se realizó el despido de cuatro trabajadores y una jubilación. Sin embargo, después de comprobar durante el pasado año que el gobierno del Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos volvían a encomendar nuevas actuaciones a la EMSV preguntamos en distintas ocasiones, sin obtener respuesta, ¿por qué no se cumplía el acuerdo adquirido?

Ante el silencio persistente del gobierno y su socio de gobernabilidad, en el pasado pleno de marzo los socialistas presentamos una moción solicitando que se corroborara el acuerdo alcanzado hacía más de un año, y se llevará a cabo la disolución y liquidación de la EMSV. La votación de los dos partidos asociados fue, NO. No a su compromiso, no a su palabra, no a su fiabilidad, no al consenso, no al acuerdo, no a la transparencia, no a la buena gestión, no a la verdad.

Como dice el refrán, “donde dije digo, digo Diego”. No hay problema en incumplir la palabra dada, así todo seguirá igual.