El Gobierno Municipal del PP de Tres Cantos  perpetró la aprobación provisional del reglamento de los consejos sectoriales de participación ciudadana. Ironías del destino:  por el artículo 33.             

En la exposición que realizó el Concejal de Participación, Ismael Llorente, en defensa del reglamento que presentó para su aprobación dio lectura a un discurso, en que para animar a la oposición a poyar la propuesta citaba a Ortega y Gasset : “Los demagogos han sido los grandes estranguladores de las civilizaciones”, un aviso para navegantes, o sea, antes de las intervenciones de la oposición juzgando de antemano la futura demagogia ante la posesión de la verdad, la suya.

La oposición en conjunto mostró durante el debate con datos claros e inequívocos que el proceso de elaboración del reglamento no había sido participativo. De hecho, el concejal de participación ciudadana, a pesar del compromiso adquirido, no había transmitido la mínima información a los miembros de los distintos consejos sectoriales sobre las propuestas y aportaciones, hechas por asociaciones y partidos políticos al borrador del reglamento del gobierno. Aportaciones que pasaban desde las meramente puntuales a otras que llegaban a ser reglamentos alternativos.

Verónica Gómez, concejala del Grupo Municipal Socialista, preguntó al concejal de participación ciudadana si había leído las propuestas que se le presentaron y porqué no las había trasladado a los consejos sectoriales. Nada de lo presentado era interesante.

Las respuestas del concejal a la oposición se basaron en otro discurso ya fabricado  que hacía referencia a los datos  comparativos de ciudades donde no gobierna el Partido Popular, pero sin contestar sobre lo ocurrido en Tres Cantos. El reglamento se aprobó finalmente con la mayoría del PP.

Ortega también dijo:  “de querer ser, a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico o lo cómico”. Si cómica fue la defensa del reglamento por parte del concejal de participación ciudadana; trágico es que el mismo concejal, con dedicación exclusiva, sea incapaz de hacer partícipes a los vecinos, a las asociaciones y al resto de partidos políticos en la elaboración de un reglamento precisamente para la participación.

Participación que queda relegada para este gobierno a una concejalía con un presupuesto para hacer frente a la nomina del concejal y a las subvenciones que se entregan de manera unilateral por el propio gobierno, sin objetivos reales de participación y que como hemos comprobado se delegada en el último concejal que ocupa la dimisión del anterior.