“La crisis no debe servir como excusa para abandonar valores que nos hacen mejores como sociedad” es una premisa de economistas frente a la crisis. Y entre esos valores están los derechos adquiridos a favor de las personas más vulnerables. Y entre esos derechos está la Ley de la Dependencia.

Los socialistas estamos orgullosos de la Ley de Dependencia que entró en vigor el 1 de enero de 2007 por el gobierno de Rodríguez Zapatero. Una ley justa y de justicia social, que pone el foco en los dependientes que eran hasta entonces invisibles para la mayoría de la sociedad. Una ley generadora de derechos, con el objetivo de mejorar la calidad y la dignidad de vida delas personas dependientes y también de sus familiares. Una ley generadora de empleo, durante el periodo 2007-2011 se crearon 100.000 puestos de trabajo. Una ley joven y ambiciosa, que necesita desarrollarse, crecer y mejorar.

Justo lo contrario que está ocurriendo durante los dos últimos años desde que llegó al Gobierno del Estado el Partido Popular. Desde ese momento la Ley de la Dependencia ha sido castigada con importantes recortes económicos, 2.000 millones de euros, que se han sumado a los recortes y copagos en sanidad y en el ámbito social que también afectan muy directamente a las personas dependientes.  A todo ello hay que añadir las privatizaciones de los servicios que presta la ley, otro agravio para el mismo colectivo; obviamente las empresas buscan beneficio, pero cuando el objeto de éstas es el servicio a las personas más vulnerables resulta en muchos casos incompatible ese beneficio con la calidad del servicio y con el pago que deben hacer los usuarios.

Tampoco hay que olvidar que en la Comunidad de Madrid desde que entró en vigor la ley, existe una rémora añadida tanto por el retraso en la aplicación como por la utilización de los medios económicos entregados en aquel entonces por el gobierno socialista para otros fines. Y si ponemos la lupa en la administración más cercana, el Ayuntamiento de Tres Cantos, comprobamos que la concejalia que recoge el ámbito de la dependencia y la discapacidad desde el año 2008 hasta el 2013 ha sufrido una disminución presupuestaria del 11%, y más aún, para el próximo año la rebaja alcanzará el 23%; de los casi 43 millones de euros del presupuesto de 2014 sólo el 0,3%  (141mil euros)  se invertirán en discapacidad y dependencia. Una suma de negativos que pone de manifiesto la prioridad, o mejor dicho la no prioridad, que la dependencia tiene para el PP en el estado, en la comunidad  y en el ayuntamiento.

El Partido Popular amparándose en la crisis económica está desmantelando la Ley de la Dependencia, cuando precisamente en los momentos complicados es cuando un gobierno ha de tener claro sus prioridades, y la máxima prioridad de los gobiernos en momentos difíciles es  proteger a las personas más vulnerables para que superados esos momentos  nadie se haya quedado en el camino.

Pero si la parte económica de la ley ha sido duramente atacada en estos dos últimos años, lo que también ha sufrido un duro ataque es el espíritu de la ley: la generación de derechos, cercenando nuevamente la calidad y la dignidad de vida de las personas dependientes y sus familias, retrocediendo a épocas pasadas cuando lo que existía era el asistencialismo,  las ayudas, la caridad o el simple… búscate la vida. Una situación que además de la pérdida en si misma produce frustración en quiénes la sufren.

El ataque que está sufriendo la Ley de la Dependencia no acapara titulares, de vez en cuando surge un caso concreto pero no se visualiza como una situación generalizada. Por eso es tan importante el trabajo que realizan las Plataformas de Dependientes a través de instituciones, colectivos, personas, movilizaciones, que no son únicamente reivindicativas sino también informativas para que la sociedad conozca lo que ocurre y tome conciencia.

En algún momento de nuestra vida todos somos dependientes. La defensa de los derechos de las personas dependientes es la defensa de los derechos de todos. Nadie se puede mostrar pasivo, la frustración ha de dejar paso a la tenacidad.

                                                                    Lydia Martínez Mora

Portavoz del Grupo Municipal Socialista de Tres Cantos