Asegura la Constitución Española en su artículo 27 que “Todos tienen el derecho a la educación”. Casi treinta y cinco años después de que el pueblo español aprobase mediante referéndum nuestra Carta Magna, en Madrid se desvanece este principio constitucional básico por la agresión que se está produciendo a la educación pública desde las políticas educativas de los gobiernos del PP en nuestra región.

En Madrid la educación ha dejado de ser universal, y también gratuita. En Madrid ya no estudia quien tiene el deseo, la ilusión y el anhelo de poder hacerlo. En Madrid ya no estudian todos y todas aquellas ciudadanas que quieren estudiar y formarse. En Madrid estudia aquel o aquella que, además, puede pagar su educación: el copago educativo se extiende desde la educación infantil hasta la formación profesional o la universidad.

Desde hace años, el gobierno de la Comunidad de Madrid ha dejado de velar por la educación pública para orientar sus prioridades e intereses hacia el negocio de la educación y en afianzar un modelo educativo inequívoco, el de la escuela segregadora ya sea por motivos económicos o de sexo.

Las consecuencias han sido devastadoras para la igualdad de oportunidades en nuestra región: miles de profesores y maestros han sido expulsados de la red pública en tan sólo dos años, el 50% de las familias con plaza en la red de escuelas infantiles públicas han renunciado a ella por no poder asumir su coste, o miles de universitarios madrileños han tenido que abandonar sus estudios por la misma razón.

Detrás del desgastado y falso lema de la “libertad de elección” se esconde la privatización de la educación en Madrid, para sólo una parte de la población, y que desde hace años cae en manos de aquéllos que buscan la rentabilidad económica y hacer negocio con un servicio público esencial, amparado por el modelo ideológico del PP que busca un cambio sociológico en nuestra sociedad.

La libertad de elección deja de existir cuando no puedes pagar tu matrícula universitaria, no puedes recibir una beca, cuando una escuela infantil pública es más cara que una privada, cuando se cierra un colegio o un instituto, cuando los mayores, los jóvenes que no han acabado los estudios obligatorios o los inmigrantes no pueden formarse en las escuelas de adultos de la región.

Cierre injustificado de centros públicos; la desaparición de más de 400.000 becas de libros de texto o comedor; la subida de, al menos, un 65% de las tasas universitarias y de un 175% de las cuotas mensuales de las escuelas infantiles públicas; la falta de oferta de alrededor de 12.000 plazas en la red pública de FP; o el estrangulamiento financiero de las seis universidades públicas, son algunas señas de identidad del gobierno del PP para la política educativa de la Comunidad de Madrid, la única de las CCAA que ya tiene más centros educativos privados que públicos.

Este ataque a la escuela pública se produce mientras el gobierno regional mantiene regalos fiscales, por 90 millones de euros, a las familias con más posibilidades económicas para escolarizar a sus hijos en la escuela privada, o se destinan cerca de 26 millones de euros al concierto de colegios privados de órdenes ultra religiosas que segregan a su alumnado por sexo, o se ponen en marcha becas como el “cheque guardería” o el nuevo “cheque escolar” para la FP de grado superior para escolarizar en la escuela privada.

Además lejos de reforzar a nuestras universidades o a nuestros investigadores –principales pilares para un nuevo modelo productivo en la salida de la crisis-, el gobierno ha reducido cerca de un 20% el presupuesto a las primeras y casi un 40% a los programas de I+D+i.

Y todo ello en el peor momento, con más de 640.000 parados en la Comunidad de Madrid, cuyas familias necesitan más que nunca de las instituciones públicas y de los servicios que éstas proporcionan a la ciudadanía, los servicios públicos. La situación de la educación madrileña es de una gravedad histórica, pues el retroceso que ya se está produciendo en nuestro sistema educativo provocará, de no reconducirse la situación a tiempo, la peor salida de la peor crisis económica que hemos conocido.

AGRUPACIÓN SOCIALISTA DE TRES CANTOS