Son las 10:00 de la mañana de un día cualquiera, de un mes cualquiera y de un año cualquiera. Si te diriges al Consistorio de Tres Cantos a presenciar el pleno municipal comprobarás una estampa que se repite constantemente: un salón enorme y vacío. En el frente, los miembros de la Corporación y en el patio de butacas: un periodista, unos pocos cargos de confianza y algún vecino que otro. Lo normal. Pero ¿Por qué no se encuentra abarrotado? ¿No interesa lo que se decide en él? ¿Nos da igual el presente y futuro de nuestra ciudad?.

Me temo que las respuestas nada tienen que ver con los vecinos tricantinos, sino más bien obedecen a una forma de entender la política como un coto cerrado. Pero voy a explicar mejor el motivo por el cual no hay casi nadie en los plenos.

En primer lugar, es lógico que los ciudadanos no asistan en masa al pleno. ¡No saben ni cuándo se celebran! No se les da la publicidad que se merecen en consonancia con la importancia que tienen. Si el señor Alcalde pusiera el mismo empeño en dar a conocer los plenos como su cara, ningún tricantino desconocería el día y la hora exacta de la celebración de los plenos municipales. Pero claro, estos no otorgan réditos electorales. Al contrario, pueden dejar en evidencia al equipo de gobierno y sus maneras de ejercer el poder local.

Otro motivo por el cual encontramos el salón de plenos desierto es el horario: las 10:00 de la mañana. Los ciudadanos están trabajando en su mayoría. Es una  hora que, sin duda, busca disuadir a los vecinos para que asistan. Son molestos y tener que dar explicaciones improvisadas en público no queda bien. Ya hemos visto alguna vez lo mal retratado que sale el alcalde ante alguna pregunta incómoda de los vecinos. Pero es que cuando actúas con nepotismo, no sabes el modelo de  ciudad que quieres, y solo buscas tu lanzamiento al estrellato regional, pasa lo que pasa: Patinazo.

Si algún vecino se está preguntando para qué sirven los plenos realmente, le diré que en él se debaten y aprueban decisiones de interés general del municipio. Además, tienen una doble importancia de cara a la participación ciudadana en lo público: por un lado, pueden ser incluidas en el orden del día determinadas  propuestas realizadas por los vecinos, con el consiguiente debate y votación por parte de los miembros de la Corporación Municipal. Por otro lado, les da la oportunidad en el turno de palabras de expresar sus quejas, deseos o aportaciones a una mejoría de la vida de nuestra ciudad.

Después de leer esto, supongo que el vecino que no sabía muy bien el cometido de los plenos se cuestionará por qué se mantienen casi en el anonimato y en horario  de mañana. Pues bien, creo que obedece a una estrategia de mediocridad supina. Política de baja intensidad. Cuanto menos participen las personas en la vida del municipio mucho mejor. Haremos lo que nos dé la gana. Sin dar explicaciones. Utilizaremos nuestro rodillo ninguneando a la oposición (se les olvida que la oposición representa casi a la mitad de la ciudadanía de Tres Cantos) y que “el pueblo llano” se limite a votar(nos) cada cuatro años.

¡Qué gran error! Un Gobierno Local debe potenciar la participación ciudadana de una manera clara. Realizar todos los esfuerzos necesarios para que los vecinos entren en la vida del Ayuntamiento. No sólo abrir la casa consistorial a todos, sino sacarla a la calle y llevarla a todos los rincones de la ciudad. Una gestión  compartida en la actividad del municipio. Una visión conjunta de cómo deseamos que sea el Tres Cantos de nuestros hijos. Sin duda, aplicar estas formas de gobernar enriquecería cualquier medida que se adoptase y sería pura democracia representativa y abierta. Es el modelo que los socialistas tricantinos defendemos, ahora en la oposición, pero que será nuestra seña de identidad en el Gobierno Municipal.

Vicente López

Secretario de Acción Electoral

del PSOE de Tres Cantos