Desde su llegada al gobierno, los populares no ha parado de argumentar que sus actos y decisiones vienen obligados  por los males del país; males heredados del gobierno de Zapatero, que según la formación conservadora dejó España al borde del hundimiento. Todo lo que recogieron era malo, ¿todo?, todo no.

Al igual que la aldea gala de Asterix y Obelix resistía a la completa invasión de los romanos, hubo algo en España que consiguió sobrevivir a la crisis, los servicios informativos de Radio Televisión Española. Mientras que, a ojos del PP, el país naufragaba, los informativos de RTVE (tanto en televisión como en radio) vivían una época dorada, un tiempo en el que bajo la batuta de Fran Llorente la pluralidad y la calidad en la información eran la seña de identidad de la cadena, dejando de lado el partidismo que ha marcado el ente público desde casi el momento de su nacimiento.

Conste que está no es una reflexión al uso  sino que existen datos objetivos que lo demuestran como los premios (nacionales e internacionales) que durante esta época han cosechados los informativos de RTVE. Premios como el TV News Awards otorgado en 2009 o el Global Peace Award de 2010, terminando con el Premio Nacional de Televisión de 2011, galardón que paradójicamente recogió el nuevo director de informativos de la cadena, Julio Somoano, encargado de desmantelar estos servicios informativos.

Ya lo dijo María Dolores de Cospedal  en una entrevista (que acabó en rifirrafe) con Ana Pastor, al PP no le gustaba el modelo de TVE. La presidenta de Castilla La Mancha y número dos del PP no contestó entonces si el modelo que buscaba su partido para el ente público se asemejaba más al de Telemadrid, pero el tiempo ha contestado por ella y se ha visto que si, Telemadrid era el camino a seguir.

Un camino que empezó con la designación unilateral de Julio Somoano como nuevo director de informativos, un hombre que venía de Telemadrid (que curioso, ¿no?) y cuya tesis doctoral versaba sobre la política de comunicación en periodo electoral del PP.  Desde el primer momento que el nuevo gobierno puso sus manos sobre el ente público, RTVE ha sonado más por sus escándalos que por sus logros; escándalos como la marcha de Pepa Bueno o Ana Pastor, invitadas a dejar la casa, el intento de secuestro del iNews (programa donde se organiza la escaleta de los informativos y los redactores escriben sus  informaciones) por parte del Consejo de Administración, un órgano totalmente político; para terminar con el dudoso seguimiento que la cadena ha realizado de noticas como el Día de la Diada, o el Caso Barcenas.

Todos estos pasos han llevado a que sus servicios informativos pierdan el crédito de los españoles, un problema que no solo afecta a los informativos, sino a toda la cadena que tras muchos años  dejó de ser la cadena más vista. Pero en cuanto a informativos se refiere, el TD1 ha perdido más de  700.000 espectadores en apenas un año y el TD2 ha sido superado por el Informativo de Telecinco como el más visto de las noches.

Datos y sensaciones que muestran que el modelo Telemadrid o Canal Nou en Valencia no funciona; datos que no sorprenden lo más mínimo y es más, se antojaban lógicos viendo donde  y en qué situación están ahora las cadenas públicas madrileña y valenciana, puntas de lanza del sistema propagandístico del PP en ambas comunidades, con una audiencia irrisoria, con un imagen totalmente desprestigiada y con EREs que se han llevado por delante a más de 800 trabajadores en ambas cadenas.

Puede que RTVE no acabe como sus hermanas pequeñas, al final el prestigio heredado de otras épocas, y la tradición de muchos hogares de tener a “La Primera” como televisión de referencia la convierten en una cadena más fuerte;  pero lo que es indudable es que el efecto Samoano-PP ya se deja notar, y aunque no acabe con el ente público si lleva camino de desprestigiarlo y  de hacer que los españoles nos acabemos preguntando ¿para qué necesitamos una televisión pública?, quizás sea esto lo que quieren.

José Antonio Ramos

Secretario de Cultura